Inversiones, 4 consejos para "gestionar" la volatilidad mental

volatilidad mental

La volatilidad en los mercados financieros es inevitable . No hay forma de eliminarlo, porque es una parte integral del "juego": en la bolsa, lo que sube tarde o temprano debe bajar, y viceversa . Es cierto que la crisis provocada por la emergencia del coronavirus ha traído consigo niveles de volatilidad excepcionalmente altos, poniendo a prueba los nervios de los inversores. Sí, porque, especialmente en tiempos de fuertes turbulencias en los mercados, nuestra mente puede engañarnos y llevarnos a tomar decisiones financieras equivocadas .

¿Qué hacer para evitar que nuestras emociones nos pongan al volante empujándonos fuera del camino con respecto a nuestros objetivos de inversión? Basado en un estudio reciente firmado por Morningstar, aquí hay algunos consejos para mantener a raya el pánico antes y durante las fases de volatilidad.

Inversiones: objetivos claros y expectativas realistas.

Antes de que explote la volatilidad , cuando la situación aún está tranquila, puede ser útil dividir sus ahorros de acuerdo con los objetivos para los que están destinados . Esta estrategia nos ayuda a mantenernos enfocados en objetivos a largo plazo, incluso cuando las cosas van mal: la idea de que liquidar una inversión determinada significa quitar dinero del fondo universitario de nuestros hijos puede ser un buen elemento de disuasión.

Otro movimiento útil podría ser dejar las cosas claras desde el principio: una cartera bien construida, con un componente de capital significativo, registrará pérdidas a lo largo de su vida, es seguro: querer hacer una estimación muy spannométrica , podríamos decir que se cerrará en rojo durante aproximadamente un tercio del total de meses de su duración . Esto es completamente normal, precisamente porque no se puede eliminar la volatilidad. Mejor guardarlo y vivir con él.

Investigar está bien, pero eso no se convierte en una adicción

La actualización continua de la tendencia del mercado , especialmente en un momento de volatilidad, puede presionar incluso al inversor más convencido . Esto se debe a que enfocarse en el presente en lugar de en el "panorama general" lleva a enfatizar las caídas momentáneas al aumentar la aversión al riesgo, incluso si es quizás una cuestión de fluctuaciones irrelevantes a largo plazo.

Emociones: entendemos nuestro "sesgo"

En teoría, sabemos que nuestras decisiones de inversión están influenciadas por las emociones, pero darse cuenta cuando sucede no es tan simple. Aun así, reconocer el "sesgo cognitivo" de uno, especialmente cuando los mercados bailan, puede ser útil para tratar de mitigar su efecto. ¿Cómo? Por ejemplo transformándolos en una clave positiva. Tomemos la ansiedad: varios estudios han demostrado que los sentimientos movidos por la ansiedad son muy similares a los de la emoción. Entonces, en lugar de preocuparnos por la disminución de una acción en un momento de volatilidad, tratemos de dejarnos llevar por la tentación emocionante de comprar con descuento y obtener ganancias importantes.

Decisiones: tomar medidas en el momento adecuado

Vender todo en un momento de pánico en los mercados solo sirve para monetizar una pérdida . Pero no es fácil mantener el rumbo cuando los mercados colapsan y todos venden.

Así que tratemos de ayudarnos con algunas estrategias que se implementarán antes del momento crítico. Una idea podría ser escribir "una carta para nosotros" , en la que expliquemos cuáles son nuestros objetivos de inversión, qué cosas consideramos importantes en la administración de nuestras finanzas y por qué hemos decidido invertir en los mercados financieros: debe estar escrito en un momento de calma y optimismo y releer antes de darse cuenta de la decisión de vender en la ola de pánico.

Otra estrategia útil, para resistir la tentación de vender cuando la volatilidad ha estallado, es tratar de recordar cómo terminó en el pasado cuando los mercados pasaron por tiempos oscuros. La historia nos enseña que, después de cada descenso, siempre hay un ascenso en los mercados .

Y si no funciona con palabras, podemos intentar, en fases insospechadas, frenar nuestra posibilidad de acción para defendernos de nosotros mismos en tiempos de dificultad. ¿Como? Al crear barreras que hacen que la venta de nuestras inversiones sea más compleja (por ejemplo, diciéndole a nuestro consultor que espere tres días antes de ejecutar un pedido de ventas).

¿Eliminar las trampas mentales? Imposible

Sabemos que tenemos que esperar una cierta volatilidad en los mercados, pero también sería importante saber que las emociones que experimentamos en tiempos de turbulencia pueden ser aún más peligrosas que los movimientos del mercado mismo.. De hecho, cuando el estrés y la ansiedad son altos, es más fácil ceder a nuestro sesgo cognitivo y dejar que nublen nuestro juicio. Pero nuestros condicionamientos psicológicos, sociales y culturales son parte de lo que somos y, al igual que la volatilidad, no pueden eliminarse. Lo que podemos hacer es implementar estrategias, tomadas de las finanzas conductuales, para tratar de gestionarlas mejor, planificando de antemano posibles reacciones a los períodos de estrés. En resumen, podemos trabajar para evitar que nuestro sesgo cognitivo descarrile nuestros planes financieros y mantenernos enfocados en objetivos a largo plazo.

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